Y yo que pensaba que ni unas ruinas ni una selva (ni los pizotes, ni los monos por todas partes, ni los tucanes de todos los colores, ni las tarántulas) podrían impresionarme tanto ya...
Eso sí, lo despertarse a las 2.30 de la madrugada espero que no se vuelva a repetir mientras viva.
And the radio plays: Your hand in mine. Explosions in the sky.
sábado, 6 de octubre de 2007
Amanecer en Tikal
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Diamond Sea
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18:09
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martes, 2 de octubre de 2007
Caput
Sin embargo, las consecuencias hoy han tenido un alcance más dañino que en otras ocasiones. En uno de los resbalones mortales en medio del fango me he pegado la toña de mi vida (afortunadamente sin consecuencias físicas graves). La fortuna que han tenido mis huesos no ha sido tan complaciente con mis gafas, puesto que según me levantaba del suelo cagándome de risa me he dado un cabezazo con Mikel (que viendo que había sobrevivido se descojonaba con la misma intensidad que yo), y la patilla de la montura ha quedado seriamente dañada. Intentándola poner en su sitio, uno de los cristales ha saltado por los aires, con lo que ahora voy por la vida en plan miope, al menos, hasta que logre encontrar algún manitas que logre colocar la lente en su lugar natural.
And the radio plays: How my heart behaves. Feist
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Diamond Sea
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18:43
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lunes, 1 de octubre de 2007
El gavilán del norte
En los países centroamericanos nos está resultando de lo más difícil mantener el equilibrio entre el ahorro y la comodidad. La cuestión es que no queremos gastar tanto como cuestan las líneas directas, pero tampoco podemos permitirnos (por cuestiones de tiempo, principalmente) viajar en busetos cochambrosos, de pie, más apretados que en el metro de Tokio en hora punta, a 35 ºC durante las catorce horas de media que son necesarias para recorrer tan sólo 100 kilómetros de trayecto, por carreteras de terracería y, por supuesto, parando cada cinco metros a recoger a señores que van saliendo de todos los rincones del camino.
La mayoría de las veces, en nuestro intento por mantener dicho equilibrio, nos acaban timando. Y eso que pensábamos que en México ya lo habíamos visto todo en transportes y que nadie nos la iba a jugar con tanta experiencia como hemos acumulado, pero se ve que estábamos muy equivocados, porque siempre nos acaban dejando en pueblos que no son, o nos hacen coger otros autobuses o tardan cinco horas más de lo convenido.
Una combinación de todo lo anterior fue lo que nos pasó con el Gavilán del Norte, un autobús, supuestamente directo, en el que pasamos el otro día 13 horas para viajar desde León (Nicaragua) hasta San Salvador (El Salvador). El tipo que nos vendió la moto nos comentó de pasada que el único inconveniente del autobús era que no tenía baño ni aire acondicionado, una forma muy delicada de adornar la realidad.
El problema con este tipo de cosas es que la persona con la que tú haces el trato y llegas a un acuerdo, al cabo de diez minutos y siempre gracias a nuestra falta de reflejos, acaba evaporándose en una red de personas encargadas del tinglado que van pasándose el relevo y que no tienen ningún compromiso contigo. Así que "ni modo" de reclamar, porque, ¿qué le vas a contar al conductor del bus, que sólo te conoce porque allí te ha llevado un tipo que te ha presentado el taxista contratado por el hombre que te aseguró que aquel bus era directo?
Tras seis pasos aduaneros, mil revisiones de nuestros pasaportes y otras tantas paradas estratégicas en poblachos donde se metían una media de cuatro vendedores de pan de leche, trabamos amistad con la mitad de los pasajeros que acabaron por descubrir que quedarse con nosotros era lo más entretenido que se podía hacer, especialmente, haciendo cálculos sobre la hora a la que íbamos a llegar: "Antes de la 1 de la mañana no llegamos", decían unos. "¡Nooo, hombre! A las 5 de la tarde pasamos la frontera de Honduras y a las 7 ya estamos allí", aseguraban otros, tratando de tranquilizarnos. "Yo creo que a las 22.45 estamos", sentenciaban los más audaces, dando nociones así de exactas.
En fin, la jornada acabó justo como no queríamos bajo ningún concepto: tirados en medio de una carretera, junto a una gasolinera en San Salvador (una ciudad bastante peligrosa, por cierto, con muchos de sus barrios completamente tomados por las maras) a las 23.00 horas.
"¡Tranquilos, que no os va a pasar nada!", nos dijo a modo de despedida el capitán del Gavilán del Norte (se me ha olvidado mencionar que en el autobús había cinco empleados cuyas funciones no acabamos de determinar con exactitud). "Crucen y métanse en la gasolinera, que este barrio es muy peligroso", agregó a continuación el que bajaba las maletas por lo bajini.
La gente nos decía adiós por las ventanillas mientras continuaban en su camino rumbo a Guatemala y nosotros, como suele pasarnos cada vez que nos engañan con tanto encanto, en vez de cagarnos en su calavera, volvimos a vernos embargados por esa especie de tierno síndrome de Estocolmo que nos despiertan "malandrines" de diversa calaña.
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19:06
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jueves, 27 de septiembre de 2007
King of the bongo
Momento "Gorilas en la niebla": haciendo de Jane Goodall y Dian Fossey con los monos aulladores a diez metros por encima de nuestras cabezas (y sin cortarse un pelo ante la presencia humana) en la Isla de Ometepe, Lago de Nicaragua.
And the radio plays: King of the bongo. Mano Negra.
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19:44
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Nicaragua ¿sandinista?
Supongo que llevaban allí desde por lo menos 1979 (me parecería extraño que antes alguien en Salamanca simpatizara tanto con el FSLN como para cascarse esa pintada), y hace como cinco años desaparecieron, cuando alguien volvió cubrir aquellos muros que hablaban de los derechos de las mujeres, de la no discriminación a los enfermos de SIDA y del movimiento okupa de una anodina capa grisacea de pintura.
Ahora, tras todos estos años llegando a Salamanca sin el "Ahora más que nunca en Nicaragua con el Frente Sandinista de Liberación Nacional" dándome la bienvenida, me encuentro con la versión original de aquella propaganda revolucionaria que aquí, adorno multitud de paredes, especialmente en el periodo comprendido entre 1979 y 1990, década en la que los sandinistas gobernaron el país y aguantaron con bastante fortuna los embates de "La Contra", guerrilla financiada por los Estados Unidos de Reagan.
Ya ha llovido mucho desde entonces y aunque el régimen sandinista no resolvió los problemas de Nicaragua (país que junto a Haití registra los mayores índices de pobreza del continente) y fue derrotado en tres elecciones consecutivas por gobiernos de oposición, el pasado año Daniel Ortega volvió a ser elegido presidente, pues aún hay gente que siente un profundo orgullo de aquellos años de lucha que acabaron con la dictadura somocista y que alza en sus casas y negocios banderas rojas y negras.
And the radio plays: Minimal. La Kinky Beat
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19:15
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miércoles, 26 de septiembre de 2007
¡Mariano!
Tenemos un nuevo compañero de viaje. Se llama Mariano y es argentino y, aunque ni de lejos es lo mismo, nos ha llenado un poquito el hueco que dejó Teresa en Río Dulce. Mañana nos separaremos de él y, tras todos estos días recorriendo Nicaragua juntos y disfrutando de su compañía, nos da bastante pena.
Por cierto, que ha hecho falta conocer a un porteño para aprender a jugar al tute, que es algo como muy español, ¿no?
And the radio plays: Todo tiende. Ojos de brujo.
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18:21
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Managua
Casi ninguna calle tiene nombre y las que gozan de ese privilegio, no pueden decir lo mismo sobre el conocimiento de éste por parte de sus habitantes. La gente, para localizar los distintos puntos, sigue utilizando referencias espaciales que ni siquiera existen hoy. "Eso está una calle al sur y una hacia el lago desde el Ticabus", e indicaciones así de inconcretas es lo máximo, pues, a lo que se puede aspirar.
Corto y cambio por hoy...
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18:14
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martes, 25 de septiembre de 2007
Utila
Rápido y mal: Todas estas imágenes son de la pardisiaca isla de Utila, antiguo enclave de piratas, en el caribe hondureño. La economía de Utila se basa casi exclusivamente en los cursos de buceo que allá se imparten, pues posee uno de los mejores fondos marinos del mundo. Por allí, al igual que por la costa yucateca y beliceña, discurre el segundo arrecife más grande del mundo.
Como las hordas de rubios se pasan el día en alta mar viendo tiburones ballenas, las playas están permanente desiertas y es un auténtico placer disfrutar de esos azules en soledad. Nosotros no teníamos ni tiempo ni dinero para hacer un "open water", pero conocimos a una colonia de instructores de buceo españoles que nos prestaron gafas, aletas y tubo y nos recomendaron la mejor playa de la isla para hacer snorkeling.
Así que allá nos plantamos con las aletas y el "diving kit". Cuando metimos la cabeza en el agua, comenzó el espectáculo. Era como estar dentro de un acuario, con millones de peces de todos los tamaños y formas revoloteando por allí, descubriendo colores imposibles e inimaginables por todas partes, corales de metros de altura, recovecos de piedras con mil tonalidades diferentes.
Tras cuatro horas de buceo intensivo y con unos cuantos sarpullidos en nuestro cuerpo (no, no sabíamos que los corales pican), la luz se fue y tuvimos que marcharnos, quedando grabados a fuego en las retinas esos colores, luces y sombras. En fin... "¡Que viva Honduras!", que diría Trillo. Ojalá podamos volver alguna vez.
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martes, 11 de septiembre de 2007
Pacaya
Del cráter salía la lava líquida mientras nosotros caminábamos por magma solificado del que brotaban chorros de aire caliente. Era, más o menos como entre meterse en los secadores de la peluquería o acercarse mucho a una hoguera. De vez en cuando, por debajo de las piedras se veían piedras al rojo vivo que hacían arder los palos que metías dentro.
Lo malo fue la vuelta, cuando bajábamos por el bosque que cubría toda la falda del Pacaya y comenzó a caer el Diluvio universal (clima tropical, ¿hay algo más hostil?). Resbalones, barro hasta las rodillas, caídas (y consecuentes hostiones), risas con los israelíes que nos acompañaban, agua hasta en el carné de identidad...
Eso sí, lejos de dramatizar entre tanta lluvia, cada uno se ha montado su propia película: Mikel se sentía como en Jurassic Park (después de que los velocirraptores mataran al gordo, según apuntó); Angela, como una guerrillera de las FARC, y yo, como el último mohicano.
Lava saliendo del cráter del volcán Pacaya
Las entrañas de la tierra
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lunes, 10 de septiembre de 2007
jueves, 6 de septiembre de 2007
miércoles, 5 de septiembre de 2007
jueves, 30 de agosto de 2007
miércoles, 29 de agosto de 2007
lunes, 20 de agosto de 2007
Postal
Como puedes ver en la postal, las playas del Caribe son igualitas que las del catálogo que nos enseñó aquel señor tan simpático de la agencia de viajes del Corte Inglés. Ramón se pasa el día refunfuñando porque se quemó la primera semana. Si lo vieras... Dice que todo le parece muy "artificial" y que el mar es como una piscina, pero la verdad es que yo estoy encantada de la vida. Al menos, la cerveza que venden en los restaurantes sí que le gusta, porque si no habría que oírle...
Hemos conocido en el hotel en el que nos hospedamos a una pareja de Valencia divertidísima, aunque creo que a Ramón no le acaba de gustar pasar tanto tiempo con ellos. ¡Ah! También hemos tenido la suerte de ver a un par de mexicanos. Son gente pequeña, amable y educada, aunque hablan un poco bajito y a veces da la impresión de que te dicen a todo que sí como a los tontos.
¿Tú cómo estás? En cuanto vuelva te llamo para tomar un café y que me cuentes qué tal las vacaciones, que ya echo de menos nuestras charlas. Eso sí, sólo de pensar en volver a verle la cara a Gutiérrez, se me corta la digestión.
Te mando muchos besos. Dale recuerdos a Luis y a los niños.
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19:03
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Welcome to paradize!
Felicidades.
And the radio plays: Rainin in paradize. Manu Chao.
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14:50
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sábado, 18 de agosto de 2007
¡Monstruos!
And the radio plays: Ipanema. Quid Essential.
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14:40
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sábado, 11 de agosto de 2007
Telegrama desde las montañas del sureste mexicano
En las montañas del sureste mexicano todavía queda esperanza para rato.
And the radio plays: Todo se transforma. Jorge Drexler.
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17:53
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lunes, 30 de julio de 2007
Puerto de Veracruz, vivir para ver
Tal vez es porque la primera ciudad mexicana que fue fundada por los españoles inmediatamente después de abandonar Cuba, pero Veracruz es la única y auténtica Habana mexicana, un lugar donde las caderas no dejan nunca de contonearse al ritmo del son y la salsa, donde los jarochos jamás dejan que el sol les amargue una fiesta.
(Escribo desde Campeche, cuyo gentilicio ha creado ese entrañable adjetivo que, cada vez que se critica al Rey, alguien saca a relucir invariablemente. "Hombre, pero es que es muy campechano...")


